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Traducción por Alejandro Villamar

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Los acuerdos de libre comercio, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 25 años de edad, han sido un importante motor del cambio climático. A través de reglas legalmente vinculantes, estos acuerdos han favorecido a las industrias de extracción y emisión de gases de efecto invernadero (GEI), como la energía y la agricultura, por encima de la protección ambiental. El NAFTA renombrado de la administración de Trump, llamado Acuerdo entre EE. UU. Y México-Canadá (USMCA, o Tratado-Mexico-Estados Unidos-Canadá, T-MEC en español), repite errores pasados al ignorar el cambio climático, sin tener en cuenta el impacto del tratado en las emisiones de GEI y no considerar cómo afectará el cambio climático a los tres países en el futuro. El acuerdo contrasta con la advertencia del último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de que “se necesitan cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad” para evitar los impactos graves y costosos del cambio climático.1 El nuevo TLCAN representa una oportunidad perdida para reconsiderar fundamentalmente los acuerdos comerciales en el contexto del cambio climático.

El papel de los acuerdos comerciales para impulsar el cambio climático ha adquirido una nueva importancia. Investigaciones recientes estimaron que el 25 por ciento de la contaminación global de GEI proviene de operaciones productivas que han sido relocalizadas, y los productos fueron luego importados.2 Estados Unidos es el importador número uno de productos con emisiones integradas. El nuevo TLCAN integra además un mercado norteamericano para sectores con uso intensivo de combustibles fósiles como la agricultura, la silvicultura y la energía en sí. Al hacerlo, el nuevo TLCAN traza una peligrosa ruta de acelerar el cambio climático.

Específicamente, el nuevo TLCAN faculta a las compañías de energía para desafiar legalmente las protecciones ambientales, crea nuevos espacios para que los gobiernos debiliten o bloqueen las regulaciones ambientales, y facilita un sistema de energía, combustibles y agricultura de América del Norte que son importantes fuentes de emisiones de GEI. He aquí algunas áreas de particular preocupación:

Protegiendo la industria de los combustibles fósiles.

Una de las disposiciones más criticadas del TLCAN ha sido el Sistema de Disputas o Controversias entre el Estado y los Inversionistas (ISDS). Bajo el ISDS, las corporaciones privadas pueden demandar a los gobiernos si creen que una nueva política gubernamental los trata injustamente. Las compañías de combustibles fósiles han usado el ISDS en numerosas ocasiones para demandar a los gobiernos por las protecciones ambientales críticas para proteger el clima.3

En un paso adelante, el nuevo NAFTA eliminará gradualmente el ISDS entre los EE.UU. y Canadá durante tres años. Pero el ISDS existente se mantendrá en las relaciones entre EE.UU. y México sobre las industrias de petróleo, gas y energía, infraestructura, transporte y telecomunicaciones. Para otros sectores, las corporaciones con sede en los EE.UU. o en México podrían utilizar el ISDS de forma más limitada para desafiar las políticas internas desfavorables para la industria.

Como señala el Sierra Club,4 “Eso significa, por ejemplo, que Chevron y ExxonMobil, los dos mayores corporativos contaminadores del clima en la historia y usuarios habituales del ISDS, podrían desafiar las protecciones ambientales en México al confiar en los mismos derechos corporativos generales, que han utilizado para desafiar con éxito las políticas de interés público desde Ecuador a Canadá “.

Mantener el ISDS entre los EE. UU. y México fue una gran victoria para la industria petrolera.5 Después de 77 años de propiedad estatal, México modificó su constitución en 2013 para abrir sus reservas de petróleo y gas a la inversión privada. Las compañías de energía con sede en los Estados Unidos brincan por invertir en las reservas de gas natural de México,6 mientras que los dos países exploran proyectos de transmisión eléctrica transfronterizos.7 Un anexo del T–MEC sobre medidas regulatorias de energía entre los EE. UU. y Canadá aclara que el objetivo es respaldar la “integración del mercado energético de América del Norte”, con acceso indiscriminatorio a oleoductos y otras instalaciones de transmisión eléctrica.8

Vale la pena señalar un paso positivo para el clima: El T-MEC elimina la Cláusula de proporcionalidad. Una cláusula altamente controvertida requería que Canadá (y sólo Canadá) exportara una porción de su petróleo a los Estados Unidos por tiempo indefinido.9 La cláusula está relacionada con el desarrollo de las arenas bituminosas de alquitrán altamente contaminantes y su eliminación debería tener beneficios a largo plazo para que Canadá reduzca sus emisiones de GEI.

La expansión de la gran agricultura industrial emisora de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

El TLCAN original eliminó en gran medida los aranceles entre los tres países en el comercio de productos agrícolas. Hubo excepciones, incluidos los programas canadienses de gestión de la oferta de suministro de lácteos, aves de corral y huevos y el programa de azúcar de los Estados Unidos. El nuevo TLCAN reduce los programas de gestión de oferta de suministros en Canadá que protegen a los productores de lácteos, aves y huevos.10 Ahora Canadá permitirá un nuevo acceso marginal para los productos lácteos de los Estados Unidos, mientras que se dará acceso equivalente a los Estados Unidos para las importaciones de productos lácteos canadienses. Canadá también proporcionará un nuevo acceso al pollo, pavo y huevos de Estados Unidos. Los programas de gestión de la oferta de suministros de Canadá permanecen, pero son notablemente más débiles. (para obtener más detalles consulte el artículo “El nuevo TLCAN pone freno a las reformas de la política agrícola”)

De acuerdo con la EPA11 (la Agencia de Protección Ambiental de EEUU), el sector agrícola es la quinta fuente más alta de emisiones de GEI en los EE. UU. Las principales fuentes de emisiones agrícolas están vinculadas a las operaciones industriales a gran escala: el uso intensivo de fertilizantes sintéticos (relacionados con el óxido nitroso de GEI12), especialmente para el maíz y las emisiones de metano asociadas con el ganado (principalmente de operaciones de alimentación animales confinados o CAFO13). California ha identificado las emisiones de metano de sus gigantescas CAFO lecheras como un objetivo importante para la estrategia de mitigación del clima del estado.14 El nuevo TLCAN, junto con la Ley Agrícola de los EE. UU., ha desempeñado un papel importante en la expansión del modelo de producción de CAFO para carne de cerdo, pollo, carne de res y productos lácteos en los tres países, donde los animales a menudo cruzan fronteras durante su ciclo de vida como parte de -Sistema Tri–nacional en expansión.15 La administración de Trump ignoró los llamados de los grupos de agricultores familiares para incluir el etiquetado obligatorio de País de Origen (COOL– Country Of Origin Labeling) para la carne en el nuevo TLCAN para ayudar a los consumidores a apoyar los mercados locales, después de que México y Canadá desafiaron el COOL en la Organización Mundial de Comercio. Investigaciones recientes han documentado el papel de las compañías mundiales de carne y productos lácteos como contribuyentes principales al cambio climático.16

La erosión de los programas de gestión de la oferta agrícola en el nuevo TLCAN es un revés para una estrategia climática de importancia crítica. Los programas de gestión de la oferta de suministros reducen los GEI al limitar de manera efectiva la producción, incluso en tierras ambientalmente sensibles. Los programas de gestión de oferta de suministros que colocan los granos alimenticios en reserva también son una herramienta importante de adaptación en años de alteración del clima.17

Armonización desreguladora

El nuevo TLCAN incluye un capítulo amplio y novedoso sobre Buenas Prácticas Regulatorias.18 El capítulo de BPR, junto con las disposiciones reglamentarias en otros capítulos, consiste en una red compleja, burocrática y confusa de reglas que restringen la manera en que los reguladores nacionales investigan, elaboran e implementan políticas públicas. Por primera vez en un acuerdo de libre comercio de los EE.UU., un capítulo se centra en las regulaciones en general e incluirá una disposición de solución de controversias, lo que significa que es legalmente ejecutable. Estas disposiciones no tienen precedentes en el TLCAN original, que contenía solo medidas de transparencia reglamentarias limitadas y completamente voluntarias. Bajo el capítulo, los países deberán informar públicamente sobre las regulaciones que se están considerando para el año siguiente y proporcionar evaluaciones de impacto de justificación y pre-implementación. El resultado previsto es armonizar las normas y estándares estatales, federales e internacionales. Sin embargo, el resultado práctico es que los intereses corporativos pueden evitar las regulaciones propuestas, incluso si dichas medidas están diseñadas específicamente para cumplir con los objetivos climáticos.

Debilitamiento de las protecciones ambientales

El Capítulo de Medio Ambiente del nuevo TLCAN es considerablemente más débil que el original.19 En 2007, el Congreso llegó a un acuerdo bipartidista20 para incluir las obligaciones de siete acuerdos ambientales multilaterales en futuros acuerdos de libre comercio: la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro de Extinción (CITES), el Protocolo de Montreal sobre Sustancias Agotantes del Ozono, la Convención sobre la Contaminación Marina, la Convención Interamericana del Atún Tropical (CIAT), la Convención de Ramsar sobre los Humedales, la Convención Internacional de Caza de Ballenas (CBI) y la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).

El nuevo TLCAN incluye solo tres de esos tratados (CITES, Protocolo de Montreal, y Contaminación Marina). De esos tres, debilita el compromiso con dos de ellos, haciéndolos en general incumplibles. Una de las principales críticas a los acuerdos comerciales ha sido, precisamente, la falta de compromisos ambientales exigibles. El nuevo TLCAN no contiene cambios sustanciales a este respecto. La administración de Trump ha realizado una Revisión Ambiental del nuevo TLCAN como se ha hecho con los recientes acuerdos de libre comercio de los Estados Unidos.21

Reforzando un sistema agrícola vulnerable al clima.

El mantenimiento de la diversidad genética en la producción de cultivos y animales es esencial para adaptarse al cambio climático, según afirma el informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.22 Las estrategias de adaptación climática identificadas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos contienen prácticas que fortalecen la salud del suelo e incluyen sistemas más perennes y diversos. Estos mismos sistemas tienen el beneficio adicional de producir menos GEI. En cambio, una menor diversidad y más homogeneidad dan como resultado sistemas agrícolas vulnerables al clima extremo y nuevas plagas y malezas, todos los cuales son resultados esperados del cambio climático.

En lugar de apoyar estrategias para fomentar la resiliencia climática en la agricultura, el nuevo TLCAN requiere que todos los países participantes firmen un tratado global sobre los derechos de los cultivadores de semillas (conocido como UPOV91), que prohíbe a los agricultores y cultivadores intercambiar las semillas establecidas.23 (Véase “El nuevo TLCAN pone freno a las reformas de la política agrícola” para más detalles). Además, incluye nuevas reglas que cubren cultivos patentados de ingeniería genética a instancias de la industria biotecnológica. Los cultivos transgénicos, utilizados principalmente para la producción de monocultivos de productos básicos, han desempeñado un papel integral en la expansión del modelo gran emisor de GEI de la producción agrícola en los EE.UU. y Canadá. El Representante Comercial de los EEUU (USTR) se jacta de que el nuevo NAFTA es superior al Acuerdo de Asociación Transpacífico en lo que respecta al avance de la biotecnología agrícola, pues incluye por primera vez nuevas tecnologías como la edición de genes.24 Las nuevas reglas dificultarán que México y Canadá puedan ejercer las reglas de la OMC, y puedan bloquear las importaciones de OGM y cultivos con genes editados (nueva variante de transgénicos) aprobados para su uso en los EE.UU., pero no en esos países. (Para más detalles, ver “Enredar la no regulación de los alimentos y productos agrícolas de la “biotecnología moderna” en el nuevo TLCAN”).

Aumentar los riesgos de seguridad alimentaria.

Se espera que el cambio climático aumente los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos y la salud de las plantas y animales debido a las variaciones de las temperaturas y la propagación de enfermedades de los animales y las plantas.25 Bajo el nuevo TLCAN, a los países se les darían nuevos poderes para desafiar a los inspectores de inocuidad de los alimentos que hayan detenido envíos de alimentos, requiriéndoles acciones de revisión apresuradas. Los elementos de equivalencia en el acuerdo establecen que los sistemas e inspecciones de inocuidad de los alimentos sean los mismos en los tres países, lo que reduce la necesidad de inspecciones de inocuidad de los alimentos en la frontera. Una de las principales preocupaciones es la incapacidad de los gobiernos, incluidos los EE.UU., de financiar el cumplimiento efectivo de las normas de seguridad alimentaria existentes. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos ha realizado menos de un tercio de las inspecciones de instalaciones extranjeras que exportan a los Estados Unidos, tal como lo exige la ley nacional de seguridad alimentaria actual, en parte debido a la falta de fondos.26 (Para más información, vea Inocuidad alimentaria y biotecnología agrícola en el nuevo TLCAN: una gestión anti-científica de Trump negociando reglas basadas en supuestos “principios científicos”)

Socavando el Acuerdo Climático de París

En el corazón del Acuerdo Climático de París están los planes a nivel nacional para reducir las emisiones de GEI.27 Dentro de cada plan hay metas, políticas y estrategias para reducir las emisiones de GEI y adaptarse al cambio climático. Tanto México como Canadá son parte y siguen comprometidos con el Acuerdo sobre el Clima de París ONU. Y aunque la administración de Trump ha indicado que se retirará del Acuerdo de París, al menos nueve estados y 125 ciudades de EE. UU. han expresado su compromiso con el Acuerdo Climático de París.

Cada país, junto con los gobiernos de nivel sub–federal, necesitará flexibilidad de políticas para cumplir con sus objetivos climáticos. Las nuevas políticas climáticas como los mercados de carbono, los impuestos al carbono, las tarifas de carbono, las regulaciones de emisiones y los programas de energía renovable podrían entrar en conflicto con las diversas normas de desregulación de USMCA.

Conclusión: los ataques del gobierno de Trump contra la acción climática han sido numerosos. Desde el anuncio para retirarse del Acuerdo Climático de París, los intentos de anular el Plan de Energía Limpia.28 hasta la eliminación constante de la experiencia científica de las agencias gubernamentales,29 el asalto de la administración a las protecciones ambientales ha sido implacable.

El nuevo TLCAN representa una oportunidad crítica para garantizar que la política comercial no entre en conflicto con las políticas ni inhiba las inversiones para reducir los gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático. En lugar de establecer una nueva barrera e integrar los objetivos climáticos dentro de un acuerdo comercial, la administración de Trump ha hecho lo contrario, no solo está haciendo retroceder a los EE. UU., sino también a Canadá y México, en los esfuerzos para abordar el cambio climático. El NAFTA ha ayudado a impulsar las emisiones de GEI durante los últimos 25 años. El clima no puede permitirse el lujo de continuar con este legado dañino bajo el TLCAN 2.0.

Endnotes

  1. 1Intergovernmental Panel on Climate Change. Summary for Policymakers of the Special Report on Global Warming of 1.5°C. October 2018. http://www.ipcc.ch/report/sr15/
  2. https://buyclean.org/media/2016/12/The-Carbon-Loophole-in-Climate-Policy-Final.pdf
  3. United Nations Conference on Trade and Development. Investment Dispute Settlement Navigator. Accessed October 11, 2018. http://investmentpolicyhub.unctad.org/ISDS
  4. Sierra Club. “Trump’s NAFTA Deal Threatens Our Air, Water and Climate.” October 1, 2018. https://www.sierraclub.org/sites/www.sierraclub.org/files/uploads-wysiwig/Sierra%20Club%20NAFTA%202.0%20Synopsis.pdf
  5. Dino Grandoni. “Big Oil and Gas Companies are Winners in Trump’s New Trade Deal.” Washington Post. October 2, 2018. https://www.washingtonpost.com/news/powerpost/paloma/the-energy-202/2018/10/03/the-energy-202-big-oil-and-gas-companies-are-winners-in-trump-s-new-trade-deal/5bb39b531b326b7c8a8d17cc/?utm_term=.0ebb27a6c63a
  6. Patrice Hill. “Mexico Could Make North America the World Leader in Oil Production.” Washington Times. September 12, 2013. https://www.washingtontimes.com/news/2013/sep/12/mexico-could-make-north-america-the-world-leader-i/
  7. Darius Dixon. “How Trump’s Wall Will Hurt U.S. Energy Companies.” Politico. July 11, 2016. https://www.politico.com/story/2016/07/donald-trump-wall-mexico-energy-225345
  8. USMCA. Energy Regulatory Measures and Regulatory Transparency Annex. October 1, 2018. https://ustr.gov/sites/default/files/files/agreements/FTA/USMCA/US%20-%20Canada%20Side%20Letter%20on%20Energy.pdf
  9. Patrick Tsai. Tar Sands: How Trade Rules Surrender Sovereignty and Extend Corporate Rights. Institute for Agriculture and Trade Policy. August 2014. https://www.iatp.org/sites/default/files/2014_08_21_TarsSands_PT_f_0.pdf
  10. U.S. Trade Representative. Agriculture: Market Access and Dairy Outcomes of the USMCA Agreement. October 1, 2018. https://ustr.gov/about-us/policy-offices/pre-ssoffice/fact-sheets/2018/october/united-states–mexico–canada-trade-fact
  11. Environmental Protection Agency. Sources of Greenhouse Gas Emissions: Agriculture Sector Emissions. Accessed October 11, 2018. https://www.epa.gov/ghgemissions/sources-greenhouse-gas-emissions#agriculture
  12. S. Park, P. Croteau, K. A. Boering, D. M. Etheridge, D. Ferretti, P. J. Fraser, K-R. Kim, P. B. Krummel, R. L. Langenfelds, T. D. van Ommen, L. P. Steele & C. M. Trudinger. Trends and Seasonal Cycles in the Isotopic Composition of Nitrous Oxide Since 1940. Nature Geoscience volume5, pages261–265 (2012) https://www.nature.com/articles/ngeo1421
  13. Environmental Protection Agency. Sources of Greenhouse Gas Emissions: Agriculture Sector Emissions. Accessed October 11, 2018. https://www.epa.gov/ghgemissions/sources-greenhouse-gas-emissions#agriculture
  14. California Air Resources Board. Dairy and Livestock Working Group. Accessed October 11, 2018. https://www.arb.ca.gov/cc/dairy/dairy.htm
  15. Stephen Zahnizer, Sahar Angadjivand, Tom Hertz, Lindsay Kuberka, Alexandra Santos. NAFTA at 20: North America’s Free-Trade Area and Its Impact on Agriculture. U.S. Department of Agriculture. February 2015. https://www.ers.usda.gov/webdocs/publications/40485/51265_wrs-15-01.pdf?v=0
  16. Institute for Agriculture and Trade Policy and GRAIN. Emissions Impossible: How Big Meat and Dairy Are Heating Up the Planet. July 18, 2018. https://www.iatp.org/emissions-impossible
  17. Sophia Murphy, Ben Lilliston. Food Reserves, Climate Adaptation and the World Trade Organization. Institute for Agriculture and Trade Policy. December 8, 2017. https://www.iatp.org/documents/food-reserves-climate-adaptation-and-world-trade-organization
  18. USMCA. Chapter 28 Good Regulatory Practices. Accessed October 11, 2018. https://ustr.gov/sites/default/files/files/agreements/FTA/USMCA/28%20Good%20Regulatory%20Practices.pdf
  19. USMCA. Chapter 24 Environment. Accessed October 11, 2018. https://ustr.gov/sites/default/files/files/agreements/FTA/USMCA/24%20Environment.pdf
  20. U.S. Trade Representative. Bipartisan Trade Deal. May 2017. https://ustr.gov/sites/default/files/uploads/factsheets/2007/asset_upload_file127_11319.pdf
  21. U.S. Trade Representative. Environmental Reviews. Accessed October 11, 2018. https://ustr.gov/issue-areas/environment/environmental-reviews
  22. Food and Agriculture Organization. Making Genetic Diversity Part of Climate Change Adaptation. November 24, 2015. http://www.fao.org/news/%20story/en/item/344712/icode/
  23. Ben Lilliston. TPP Fine Print: Biotech Seed Companies Win Again. Institute for Agriculture and Trade Policy. November 16, 2015. https://www.iatp.org/blog/201511/tpp-fine-print-biotech-seed-companies-win-again
  24. U.S. Trade Representative. USMCA: Strengthening North American Trade in Agriculture. October 1, 2018. https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/fact-sheets/2018/october/united-states%E2%80%93mexico%E2%80%93canada-trade-fa-2
  25. Mieke Uyttendaele, Nynke Hofstra. Impacts of Climate Change on Food Safety. Volume 68. Food Research International. February 2015. https://www.sciencedirect.com/journal/food-research-international/vol/68/suppl/C
  26. U.S. Government Accountability Office. Additional Actions Needed to Help FDA’s Foreign Offices Ensure Safety of Imported Food. GAO-15-183. January 30, 2015. https://www.gao.gov/products/D09604
  27. United Framework Convenction on Climate Change. INDCs as communicated by the Parties. Accessed October 11, 2018. http://www4.unfccc.int/Submissions/INDC/Submission%20Pages/submissions.aspx
  28. Tara Ritter. Trump’s Energy Plan Leaves Climate, Rural Communities Behind. Institute for Agriculture and Trade Policy. August 22, 2018. https://www.iatp.org/blog/trumps-energy-plan-leaves-climate-rural-communities-behind
  29. Michael Halpern. The EPA Disbanded Its Office of Science Advisor. Here’s Why That Matters. Coalition for Sensible Safeguards. October 3, 2018. https://sensiblesafeguards.org/the-epa-disbanded-its-office-of-science-advisor-heres-why-that-matters/

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